Oratoria
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Delegado haciendo un discurso en el International Monterrey Model United Nation (IMMUNS)
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Una de los aspectos que a los participantes del Modelo de Naciones Unidas (especialmente, a los que apenas inician) se les hace más complicado es el aspecto de hablar en público. El hablar en público es un factor muy importante en el desarrollo de un modelo, y si bien no es el más importante, es vital hacer un análisis detallado de esta habilidad tan ligada al desempeño del delegado MUN.
Hablar en público es una habilidad bastante controvertida. Hay quienes afirman que es una actividad innata, que el orador nace. Otros dicen que el orador se construye a través de prácticas y técnicas. Para muchas personas, un buen orador puede cubrir muchas de sus fallas como delegado, mientras que otros afirman que las exageran. Una cosa que sí es segura es que un buen orador no necesariamente es un buen delegado. Sí, ayuda mucho, pero no lo es todo.
En un MUN, el estar hablando en público es una tarea continua. Se debe estar atento a lo que se está diciendo, a lo que está pasando alrededor, y estar pensando en qué se va a decir o a hacer en el momento en que se acabe el tiempo destinado al discurso. Es por eso que el hablar dentro de un MUN es muy diferente de la oratoria convencional. Por ejemplo, en la oratoria convencional hay amplio tiempo para preparar y hasta practicar un discurso: el MUN no permite esos lujos. Además, hay excelentes técnicas de oratoria que son inservibles dentro de un modelo, aunque hay muchas que se pueden aprovechar. Este documento pretende abordar la habilidad de hablar en público en el contexto de un modelo de Naciones Unidas.
Hablar en público es todo menos fácil. Se podrían escribir volúmenes sobre técnicas, detalles, consejos y tácticas, pero a continuación hay varios puntos útiles que son especialmente relevantes a la participación en el MUN.
Confianza: la confianza obviamente es uno de los aspectos fundamentales a la hora de hablar en público, y el MUN no es la excepción. La confianza que el delegado proyecta a la hora de estar al frente se refleja de muchas maneras en su desempeño y sus palabras. Esta confianza se demuestra estando tan al tanto del tópico como sea posible y transferir este conocimiento a través de uso de los ojos y de la voz. El delegado debe recordar en todo momento que representa a un país completo, es la voz de miles de personas. Esa idea por lo general es suficiente para dotar al delegado de la confianza necesaria. El orador entonces debe de tener suficiente confianza en sí mismo, o de lo contrario la audiencia no le tendrá mucho respeto.
Orador en el UNA-USA Global Classrooms Houston ConferencePorte: La manera en la que el delegado se para al frente del comité es clave para la transmisión de un discurso a la audiencia. Puede que el delegado tenga al frente del comité un podium o simplemente tenga que pararse frente a la audiencia sin nada que lo apoye. Sea como sea, la manera en la que se para es vital. Si no se tiene podium, es recomendable el evitar tanto moverse demasiado, casi a ritmo de baile, o quedarse plantado en un mismo lugar. Cuando se usa podium es importante no aferrarse a los bordes del mismo: es necesario saber seguir utilizando las manos inteligentemente. Una mala postura, en general, puede distraer a los delegados del mensaje y hacer que se pierda la línea del discurso.
Dicción y claridad: la dicción es clave. Es necesario hablar despacio y articular adecuadamente las palabras. Un delegado que habla demasiado rápido o que pronuncia de manera inteligible no será bien recibido por la audiencia. Para las personas que tengan problema de esta índole, lo más apropiado
Hablar en público no involucra pararse al frente y decir lo primero que se venga a la mente. Aunque los discursos no se puedan preparar con mucho tiempo de anticipación (de hecho, muchas veces se tienen que estar haciendo en el momento) es necesario tratar de guardar cierta estructura en lo que se dice. Lo más obvio es una introducción, desarrollo y conclusión, de tal manera que a la audiencia le quede lo más claro posible el mensaje contenido en el discurso.
Ser conciso: El hecho de que un delegado tenga tres minutos para hablar al frente no significa que tenga que usar todo el tiempo para que no quede ni un segundo en el cronómetro. La audiencia tiene un rango de atención bastante limitado (imaginen cuantos discursos no tendrán que oír en una sesión dada) así que lo mejor es ir lo más posible al punto. Un buen orador presenta sus puntos de manera limpia y clara. No se deben usar palabras “de relleno” para ocupar el tiempo del discurso. El delegado debe procurar decir lo que tenga que decir y tratar de dejar el foro abierto para preguntas. No se debe empezar a desvariar sobre el tema sólo para parecer conocedor.
Estos son sólo algunos puntos que vale la pena recordar: sin embargo, nada reemplaza el hecho de practicar, practicar y practicar. Eso es la base de todo, y la única manera de asegurar cuando llegue el día de dar ese discurso se esté preparado al 100%.

